Cada mañana
- Isabel Sagala
- 27 jul 2022
- 1 Min. de lectura
Hoy el día es frío
las nubes como siempre carecen de color.
La corriente toma fuerza en el río.
Me aferro al azul de mis sábanas,
de levantarme —como siempre— no tengo ganas.
De pronto suena mi canción favorita
indicándome lo tarde que es.
Debo pararme ahorita...
Pero, no creo poder.
Mi nombre: no importa.
Amigos: nunca he tenido.
Mi vida es demasiado corta
para tanto haber sufrido.
Piso el suelo a las seis de la mañana.
Me pongo mi uniforme
simple y horroroso,
pues con mi cuerpo nunca estoy conforme.
Espero que no sea otro día desastroso.
Me pongo los zapatos,
bajo al comedor,
y contengo mis arrebatos...
Esos, de matar a alguien por la mañana.
Mi madre piensa que soy aterrador,
Me ha dicho muchas cosas,
pero aquella fue la peor.
Mi madre: es importante.
Mi padre: nos abandonó.
Admiro a mi madre, pero ella a mí no.
A pesar de todo, cuando le digo: "Te veo luego",
ella reza en silencio, como si dependiera de ello.





Comentarios