Encima de la montaña
- Isabel Sagala
- 31 jul 2022
- 1 Min. de lectura
El bosque era un laberinto
no había señal de vida
y solamente Dios me cuida.
Mientras con sangre la nieve pinto.
No tenía deseos de morir,
la cacería fue inútil,
como mi pobre plegaria fútil.
Y mi sangre proseguía con su fluir.
Nunca fui bueno para el combate,
mis pies congelados pararon,
el dolor en mi costado me abate.
Mis esperanzas se esfumaron,
bajo mis pies tiembla la tierra.
La caja que da vida, se cierra.





Comentarios